01 ¿Qué te inspiró a contar esta historia y por qué en formato de cortometraje?

Redención nace de mi admiración por Saw 1, no tanto por el gore, sino por su carga psicológica y moral. El formato de cortometraje me permitió concentrar la historia en un solo conflicto intenso y directo, sin distracciones, haciendo que cada minuto cuente.

El mayor reto fue generar tensión con pocos recursos. En un corto no tienes mucho tiempo para desarrollar personajes, así que tuve que apoyarme mucho en la actuación, el sonido y el ritmo para crear angustia y mantener al espectador atrapado.

Quería que el público se preguntara si realmente merecemos una segunda oportunidad y qué estaríamos dispuestos a sacrificar para obtenerla. Redención no busca dar respuestas fáciles, sino incomodar moralmente al espectador.

Fue un proceso muy colaborativo. Con los actores trabajamos mucho el trasfondo emocional de sus personajes, incluso cosas que no aparecen en pantalla, para que sus reacciones se sintieran reales. El equipo técnico entendió muy bien el tono oscuro que buscábamos.

La escena más importante es el momento en el que el protagonista entiende por qué está ahí. No es solo un giro narrativo, sino el punto donde el castigo deja de ser físico y se vuelve emocional.

Aprendí que el terror más efectivo no siempre está en lo explícito, sino en lo que se sugiere. También confirmé que una buena idea y una visión clara pueden compensar un presupuesto limitado.

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